![]() |
| http://bit.ly/19lvwQy |
Luis Galindo, en su libro “Reilusionarse. Apasiónate por la vida”, hace alusión a la interesante diferencia entre estos dos términos, placer y gratificación, que utilizamos a menudo con relación a los momentos felices. ¿En qué se distingue la felicidad que procuran los placeres de la que sentimos con las gratificaciones?
“Los placeres tiene un alto componente sensorial y emocional”. Están
asociados al hecho de satisfacer una necesidad biológica. Los placeres son
perecederos y transitorios, es decir, tiene una duración determinada. Una buena
comida, un paseo por la playa, una copa de vino, etc. son placeres, acciones
que nos procuran momentos de felicidad.
Lo normal es que
procuremos buscar estos instantes y que siempre nos parezcan cortos. Nos
habituamos pronto a ellos y queremos más.
“Las gratificaciones, por el contrario, duran más que los placeres,
implican más pensamientos e interpretación, no se convierten fácilmente en un
hábito y nuestras fortalezas y virtudes las refuerzan”. Según esta
interpretación ¿Qué puede ser una gratificación? Es algo que conlleva cierto
esfuerzo como, por ejemplo, salir a correr o a bailar, pasar un buen rato
leyendo un libro que nos guste, dedicar un tiempo a nuestro hobby preferido, superar
una marca personal o cualquier tipo de reto que nos sea grato.
