viernes, 23 de noviembre de 2012

¿Actúo o planifico?




A veces, nos echamos en cara la falta de “planificación” con la que llevamos nuestra vida pues no tenemos tiempo para  parar, pensar y decidir lo que más nos conviene; sin embargo en materia profesional, es frecuente caer en el exceso de planificación y en la falta de “acción”. ¿Cuántas veces nos hemos reconocido diciendo que queremos cambiar de trabajo, quejándonos de cómo vivimos, del empleo que tenemos, planteándonos lo que vamos a hacer para cambiar y, después de tanta queja, seguimos sin acometer nada realmente efectivo por resolver la situación?

En muchas ocasiones, incluso, nos engañamos a nosotros mismos. Hacemos que hacemos algo. Nos ponemos a organizar nuestro cambio, pero nos perdemos en el proceso de planificación.

Planes de perfeccionamiento de un idioma, proyectos para aprender algo determinado, para reorientar la profesión, para buscar un empleo mejor, etc. se pierden a menudo. Muchas veces, cada enero y cada septiembre (dos meses muy propios para planificaciones) nos proponemos arrancar con algún propósito que se acaba quedando a medias.  

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Escoger la profesión adecuada: tres claves y una más para tener un trabajo con alma




La decisión sobre qué profesión elegir o cómo reorientar nuestra carrera laboral genera a menudo cierta confusión e incluso algo de ansiedad. No importa la edad, ni el tipo de ocupación, ni el momento personal. Da vértigo y salta el miedo a equivocarnos. Pero por encima de estos sentimientos, en casi todos nosotros predomina el deseo de tener un trabajo satisfactorio, lo que nos da valentía.

Sin embargo, además de la necesitada valentía, bueno es contar con una pequeña guía que nos ayude a decidir sobre qué cuestiones son realmente importantes para mí en el terreno laboral. Roman Krznaric en su libro Cómo encontrar un trabajo satisfactorio nos ofrece ciertas pautas muy interesantes.

sábado, 27 de octubre de 2012

Construir el propio proceso de aprendizaje



Tener una adecuada cualificación garantiza el estar mejor posicionado en el mercado laboral. A mejor preparación, mejores perspectivas de empleo. Y más, en tiempos de crisis. Sin embargo, elegir la formación adecuada a mis necesidades profesionales no es sencillo. En este post voy a centrarme en cómo construir el propio proceso de aprendizaje,…el propio…, no el que determinan otros. Hay que distinguir entre la formación que me facilita mi empresa - para garantizar su competitividad - y la que debo procurarme yo mismo - para asegurar mi empleabilidad-. Ambas son esenciales: mediante la primera contribuyo a la continuidad de mi actual empleo, mediante la segunda, dirijo y gestiono mi vida laboral.

sábado, 13 de octubre de 2012

Construir el propio proceso de cambio




Durante nuestra vida de estudiantes es normal que nos planteemos ¿qué quiero estudiar?, ¿a qué me quiero dedicar? Lo habitual era que la primera elección llegara en la época escolar, ¡¿ciencias o letras?! Pocos años después, había que elegir la carrera profesional,… medicina, derecho,… peluquería, cocina,…ventas,….. Y a partir de aquí, las decisiones se reducían pues el desarrollo laboral se solía enmarcar en el mismo ámbito sectorial o profesional. Sin embargo, las cosas están cambiando.

La actual situación laboral nos incita a efectuar giros profesionales “con mayúsculas”, en los que ya maduros, volvemos a plantearnos esas mismas cuestiones de juventud. ¿Cómo se vive con 40 o 50 años la cuestión de “y ahora ¿qué quiero hacer”?, ¿Cómo se enfoca un cambio total de profesión? A esto dedicaré este post, a poner el acento en algunas de las cuestiones que hacen de este proceso un reto estimulador en el que, si se plantea bien, impera una actitud rejuvenecedora en la que se aprovechan las mayores diferencias respecto a aquellas primeras elecciones profesionales: pleno protagonismo, responsabilidad y compromiso junto con una amplia experiencia laboral.

sábado, 29 de septiembre de 2012

Habilidades profesionales para el s.XXI


De la Era de la Agricultura (s.XVIII) a la Era Industrial (s.XIX), de la Industrial a la Era de la Información (s.XX) y de la Era de la Información a la Era Conceptual (s.XXI), así describe Daniel H. Pink la historia del trabajo en los últimos siglos, en su libro “Una nueva mente”. Es más, puntualiza diciendo que “hemos pasado de una economía levantada sobre la espalda de la gente a una economía levantada sobre los cerebros izquierdos de la gente y lo que está surgiendo ahora: una economía construida más y más sobre los cerebros derechos de la gente”. Porque este cambio de hemisferio es el argumento base para explicar el cambio en el tipo de habilidades y capacidades que se exigirá en los empleos del futuro: "El futuro pertenece a un tipo diferente de personas con un tipo muy distinto de mentalidades - creadores, empatizadores, reconocedores de patrones y dadores de sentido." (D. H. Pink)



viernes, 14 de septiembre de 2012

Objetivo, la empleabilidad

http://bit.ly/1CmMFpx

Probablemente muchos de vosotros estáis buscando empleo. Y, es probable también que sintáis cierta frustración ante los resultados obtenidos cuando no encontráis trabajo. En estos momentos y con un 25% de la población activa desempleada es difícil acceder a un empleo. Esto que son meros datos,  ¿cómo se viven internamente?  La sensación de inseguridad, de baja autoestima y de miedo al futuro crece. Y lo que es peor la de impotencia.

¿Cómo cambiar esos sentimientos? A esto dedicaré este post.


Encontrar un empleo está claro que es el deseo, la meta, la ilusión de cualquier desempleado o de quien buscan un trabajo mejor. Pero “encontrar un empleo” no es un buen objetivo, no vale como guía para salir fuerte y con éxito de la situación y, muchos menos, para afrontar el día a día en la vida del parado. ¿Por qué? Porque una condición de todo objetivo es que me pertenezca, es decir, que su consecución dependa de lo que yo haga o deje de hacer. El mayor problema del desempleo actual es el que sus causas escapan a nuestros actos.  Yo no puedo resolver la crisis, ni tomar decisiones sobre prima de riesgo, rescate o reformas laborales. ¿Qué hago entonces? Cambiar el enfoque del objetivo.