martes, 17 de noviembre de 2015

Lanzaderas de empleo ¿Qué hace un grupo de desempleados remando juntos en una barca?

Viñeta de Peridis para explicar las Lanzaderas de empleo



El perfil de los desempleados ha cambiado. Cada vez hay más profesionales cualificados, de cualquier edad, que un buen día se quedan sin empleo. Trabajadores con gran experiencia, y conocimientos de enorme utilidad, que se ponen al servicio de la búsqueda de empleo. Esto es lo que pensó José María Pérez González, Peridis, el popular dibujante y arquitecto, cuando esbozó la idea de las “lanzaderas de empleo”.

En un artículo, del cual dejo enlace más abajo, Peridis describe su idea a través de lo que no son las lanzaderas de empleo y de cuatro elocuentes viñetas que muestran cómo la búsqueda de empleo puede hacerse bajo parámetros distintos a los habituales: el trabajo en equipo, la intervención de herramientas de coaching, la visibilidad del grupo o la búsqueda solidaria.

Algunos aspectos que las describen:

“Desempleados que ayudan a otros desempleados a encontrar un trabajo”
“Trabajadores en desempleo que van todos los días a su oficina”
“Desempleados que organizan eventos”

En la web http://www.lanzaderasdeempleo.es/ encontramos la definición de este proyecto: Una lanzadera es un equipo heterogéneo de personas desempleadas con espíritu dinámico, comprometido y solidario que acceden de forma voluntaria a esta iniciativa y que, coordinadas por un coach, refuerzan sus competencias, generan conocimiento colectivo, se hacen visibles y colaboran en la consecución de un fin común: conseguir empleo, ya sea por cuenta propia o ajena.

Con más detalle y según palabras del propio Peridis, estas son algunas de las claves que diferencian a las lanzaderas de otras fórmulas y vías de inserción laboral.

Quienes participan en las lanzaderas:

  • "No son parados, están desempleados;
  • No asisten obligatoriamente, sino voluntariamente a las reuniones, aunque no cobran;
  • No son invisibles, están presentes en las redes sociales y en los medios de comunicación, y organizan eventos para darse a conocer;
  • No están inactivos, están ejercitándose y trabajan en equipo; 
  • No son alumnos, son protagonistas;
  • No están en un aula, sino en una oficina;
  • No hacen un curso, sino prácticas y dinámicas;
  • No acuden de vez en cuando, tienen un horario y un compromiso;
  • No esperan a que les coloquen, hacen intermediación laboral;
  • No están solos, les apoyan y acompañan voluntarios pro bono de las empresas;
  • No se entristecen cuando tardan en encontrar trabajo, se alegran de que lo encuentren sus compañeros, porque ha sido gracias al esfuerzo de todos;
  • No tienen un director, sino un coordinador, coach o entrenador profesional, que es el único que cobra por su trabajo".

Hasta el momento se han puesto en marcha 132 lanzaderas que no solo están consiguiendo la inserción laboral de un alto porcentaje de sus participantes, sino que también están sirviendo como vehículo de autoconocimiento y desarrollo personal. Mediante herramientas de coaching, los desempleados van abordando distintos objetivos en un espacio seguro que le facilita el crecimiento y el cambio a todos los niveles.

Esta semana finaliza el plazo para inscribirse en tres nuevas lanzaderas situadas en el municipio de Madrid. Web http://www.lanzaderasdeempleo.es/

Enlace al artículo



domingo, 25 de octubre de 2015

Pequeño homenaje

Este es un blog que habla sobre el desarrollo profesional, sobre el reto de buscar un trabajo en aquello que más  nos gusta, sobre lo bueno de dedicarnos a lo que nos apasiona.

Habla de vocación y dedicación. Y también, de cómo evolucionan las cosas: de las tendencias de empleo y del cambio en las ocupaciones. De cómo unas emergen mientras que otras desaparecen. 

Pues de vocación y cambio trata este vídeo. Viene a ser un pequeño reconocimiento a una profesión, a un entrañable oficio por cuanto de bueno aporta, que por razones “tecnológicas” presenta un futuro ¿…?  Dejémoslo en “diferente”.




El 24 de octubre se celebra en España el día de las bibliotecas… y por extensión, el de los bibliotecarios, el de los libros, el de la lectura.

Ayer fue 24 de octubre, a lo libros, a las bibliotecas y bibliotecarios, gracias por estar ahí. 

The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore es un cortometraje animado de 2011 dirigido por William Joyce y Brandon Oldenburg. Ganó un premio Óscar en la categoría de mejor cortometraje animado

miércoles, 14 de octubre de 2015

Deja tu destino en manos de la buena suerte, que decidas crear


Tuve buena suerte”, “Tengo mala suerte”, “La suerte, siempre está de su lado, en cambio yo…”, “A mí no me sonríe la buena suerte, nunca”. Con frecuencia escucho afirmaciones como estas en las sesiones de orientación y en las de coaching. Automáticamente le recomiendo a mis clientes el libro de Alex RoviraLa buena suerte”.

Como es una historia corta, la mayoría vuelven a la siguiente semana con el libro en la mano… y una sonrisa en los labios: ¡Ja ja, lo he pillado!, ¡Totalmente de acuerdo! ¡Ya no volveré a decir aquello de “que mala suerte tengo”!

Otros, en cambio, son más escépticos y toman nota pero dejan una pequeñita puerta para que la suerte pueda seguir campando a su antojo: ¡he tomado nota pero sé que me costará cambiar mi actitud respecto a lo de tener o no, buena suerte!, ¡Intentaré decidir sobre mi suerte pero sé que me va a costar porque no estoy acostumbrado a tener suerte!

Los menos, afortunadamente, se mantienen en su creencia de que la suerte es algo que no depende de nosotros, sino que es fruto del azar o del destino: ¡Vale, pero yo sigo pensando que hay ocasiones en que… la mala suerte le persigue a uno, sin que pueda hacer nada por cambiar la situación!”

La cuestión es simple: ¿cuál es el verbo que debe relacionarnos con el concepto de suerte? La mayoría de nosotros hablamos de “tener o no tener buena suerte”, en cambio esta bonita historia nos habla de “crear o no crear“ las circunstancias para que surja la buena suerte. Esa es la cuestión, la buena suerte no nos abandona, más bien la abandonamos nosotros a ella porque no preparamos un terreno propicio para que pueda crecer en él.

Sé, que de entrada, esta visión de la suerte genera cierto gusanillo, recelo y rechazo. La razón es tan sencilla como que nos convierte en absolutos responsables de lo que nos ocurre en la vida, mala suerte incluida.  

Son muchas las personas que me argumentan que ellos no pudieron influir sobre una enfermedad o sobre un despido, por ejemplo. Y, de entrada, es cierto: no podemos evitar que ocurran cosas desagradables. Sin embargo, si podemos decidir sobre “cómo vivenciamos” eso que nos ha ocurrido, esto es: elegimos cómo interpretar una circunstancia adversa y cómo encauzar las consecuencias que ésta deja en nuestra vida.

Podemos (de hecho, lo hacemos siempre) sopesar y decidir qué actitud voy a tomar. De mí depende el reconducir ese hecho y abordarlo como una oportunidad para …, pongamos por caso, acercarnos más a la persona enferma, disfrutar de más tiempo con ella, reorientar la vida tras un despido, cuidarnos más tras el desgaste de un difícil divorcio, etc.

Esa actitud, la de ser dueño de la “interpretación” de cuántas cosas nos suceden es la que sustenta la afirmación que da título a este post, “Deja tu destino en manos de la buena suerte, que TU decidas crear”. Solo puedes confiar en que tendrás buena suerte, si estás ahí para crear situaciones favorables.

Si pienso que soy capaz de favorecer las buenas oportunidades, si re-enfoco los malos resultados aprendiendo de ellos, si aprovecho la parte positiva de las cosas dejando de obsesionarme con lo que me pone triste o me bloquea, si busco otro camino para poder llegar a mi objetivo (después de encontrarme con una calle sin salida), solo si vivo así la vida, seré dueño de la buena suerte.

Alex Rovira propone un Decálogo de la Buena Suerte. Se trata de 10 reglas que nos ayudarán a entender cómo crear la deseada Buena Suerte:

  1. La Buena Suerte la crea uno mismo, por eso dura siempre.
  2. Muchos son los que quieren tener Buena Suerte, pero pocos los que deciden ir a por ella.
  3. Si ahora no tienes Buena Suerte tal vez sea porque las circunstancias son las de siempre. Para que la Buena Suerte llegue, es conveniente crear nuevas circunstancias.
  4. Preparar circunstancias para la Buena Suerte no significa buscar solo el propio beneficio. Crear circunstancias para que otros también ganen atrae a la Buena Suerte.
  5. Si “dejas para mañana” la preparación de las circunstancias, la Buena Suerte quizá nunca llegue. Crear circunstancias requiere dar un primer paso… ¡Dalo hoy!
  6. Aun bajo las circunstancias aparentemente necesarias, a veces la Buena Suerte no llega. Busca en los pequeños detalles circunstancias aparentemente innecesarias…, pero ¡imprescindibles!
  7. A los que solo creen en el azar, crear circunstancias les resulta absurdo. A los que se dedican a crear circunstancias, el azar no les preocupa
  8. Nadie puede vender suerte. La Buena Suerte no se vende. Desconfía de los vendedores de suerte.
  9. Cuando ya hayas creado todas las circunstancias, ten paciencia, no abandones. Para que la Buena Suerte llegue, confía.
  10. Crear Buena Suerte es preparar las circunstancias a la oportunidad. Pero la oportunidad no es cuestión de suerte o azar: ¡siempre está ahí!

Síntesis
Crear Buena Suerte únicamente consiste en…

¡Crear circunstancias!

http://bit.ly/1hDSur7

Encontrarás más entradas relacionadas con tu capacidad para coger las riendas de tu propia vida (generar oportunidades, incrementar la motivación, el poder de la ilusión...), en la pestaña ¡Toma fuerza, a por ello!


martes, 22 de septiembre de 2015

Sentir ilusión por lo que hacemos (segunda parte)


Me interesa, y mucho, lo relacionado con la ilusión, no en el sentido “mágico” (fantasía, imaginación, etc.) sino en el sentido más próximo a motivación. ¿Por qué me interesa? Porque observo que muchas personas –desempleadas o que tienen un empleo en el que se sienten a disgusto - no resuelven su situación porque carecen de la ilusión necesaria para luchar y encontrar el empleo que desean.

“Tener ilusión” o “sentir ilusión por” es condición importante para alcanzar nuestros objetivos. ¿Qué ocurre cuando no está presente en nuestra vida? Que la persona se encuentra como “desenchufada”, sin energía para hacer cosas, sin fuerzas y sin motivación; y que, en consecuencia, es difícil que se ponga en marcha para cambiar dicha situación, entrando en un bucle que la mantiene en una “desilusión constante”.


¿Cómo me comporto cuando siento ilusión por algo?

Sigamos investigando sobre qué es y cómo funciona la ilusión, sobre cuánta ilusión hay en tus proyectos y en tu vida. Para ello, nos vamos a detener ahora en los comportamientos que resultan normales cuando sentimos ilusión por algo. Para la psicóloga Lecina Fernández, la ilusión implica un conjunto y una sucesión de actos:

1. Creer en los sueños.
2. Sentirse capaz de diseñarlos y hacer real lo imaginado.
3. Emprender conductas para perseguirlos.
4. Ser perseverante para conseguirlos.
5. Tener esperanza en lograrlos a pesar de la incertidumbre y de las adversidades.
6. Y además, recorrer el camino con ganas y alegría.


¿Cuánta ilusión hay en tu vida?

Las siguientes cuestiones te ayudarán a aterrizar en las etapas anteriores y a reflexionar sobre cuánta ilusión hay en tu vida.

  • ¿Tienes sueños? ¿Crees en ellos? (o en realidad, no tienes claro qué querrías, no tienes ningún sueño o no crees demasiado en aquellos sueños que tienes);

  • ¿te sientes capaz de diseñarlos y convertirlos en una realidad? (o los ves como un imposible por estar fuera de tu alcance, no sentirte capacitado para realizarlos…?)

  • ¿Qué has hecho en los tres últimos meses por conseguir tus sueños? ¿Cuántas cosas has realizado para acercarte a aquello que te ilusiona?

  • ¿Has insistido en ello? ¿Has vuelto a intentarlo después de que algo no saliera todo lo bien que esperabas? ¿Cuántas veces?

  • Realmente ¿Confías en conseguirlo? ¿De 1 a 10, cuál es tu nivel de confianza, tu esperanza de éxito?

Fíjate que estas cuestiones nos están dando, además, muchas pistas sobre qué puede estar ocurriendo cuando estamos desanimados, desmotivados, o cuando nos sentimos incapaces de mejorar nuestra realidad; en concreto, sobre ese momento o circunstancia en la que desapareció la ilusión.

En tanto no hagamos algo diferente para salir de esa situación, el cambio no se producirá. Como dice L. Fernández, la ilusión no es “soñar con” y conseguir lo que deseamos, la ilusión tiene que ver con ponerse en marcha.

“La ilusión no es únicamente la esperanza de algo que está por venir, la ilusión es un conjunto de conductas que conforman el comportamiento del ser humano, tanto cognitivas, fisiológicas-emocionales y motoras, y su puesta en marcha no depende de las consecuencias.”

En muchos casos, la falta de ilusión nos hace caer en la apatía. Aunque sea algo frecuente, no es lo mejor para conseguir volver a ilusionarnos con algo. Sabemos que cuesta trabajo y que requiere esfuerzo pero hay que “hacer por crear eso que nos ilusiona”, por salir del bucle del que hablaba al comienzo del post. La ilusión podemos crearla, buscando pequeñas cosas que nos gusten, apuntándonos a nuevas actividades, o poniendo en marcha proyectos aunque no confiemos mucho en su éxito.

Hay ocasiones en las que ese primer paso para “crear ilusión” consiste en solicitar el apoyo de un especialista (psicólogo, coach, orientador, …) que nos acompañe en el proceso de búsqueda y creación de un espacio de vida ilusionante. Lo hagamos como lo hagamos, lo realmente importante es el tomar conciencia de que la ilusión no llega o se va por azares del destino, sino que depende de lo que nosotros hagamos por crearla e incorporarla en nuestra vida. 

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lunes, 14 de septiembre de 2015

Sentir ilusión por lo que hacemos (primera parte)



Llega septiembre y con este mes llega, normalmente, la vuelta al “cole/trabajo” para la mayoría. Cómo se produzca el reencuentro con la cotidianidad, la rutina y las obligaciones, y con unos días más cortos y fríos, tiene mucho que ver con tener o no ilusión por algo en nuestra vida.

Tener ilusión por…, sentir ilusión ante…, ilusionarse con…, son condiciones importantes para iniciar el nuevo “curso” con ánimo y fuerzas, con alegría y entusiasmo, con ganas y esperanza; esto es: para arrancar ilusionado. A veces, sin embargo, no es así, y resulta difícil entender qué es lo que ocurre, que está fallando. Puede ser una cuestión puntual o una sensación constante, en cualquier caso, a ninguno nos gusta sentir apatía o desmotivación cada mañana al levantarnos.

Antes de pasar a analizar el  por qué no nos sentimos suficiente motivados es importante comprender qué entendemos cada uno por “ilusión”.


¿La ilusión es…? 10 apuntes relacionados con “sentir ilusión”.

Parece que tiene que ver con la idea de “fuerza”, con “tener ganas”… Y así es, sin embargo son muchas, las ideas relacionadas con este concepto.

Según un estudio realizado por Lecina Fernández, psicóloga especialista en este tema, la ilusión se relaciona con estas 10 ideas o categorías:

1. Ganas. Esta categoría incluye las respuestas que definen y/o relacionan la ilusión con ganas de vivir, motor de vida, energía, con ganas que motivan, estimulan e impulsan.

2. Proyectos. Incluye respuestas como tener ilusión por tener proyectos, hacer cosas, ir hacia una meta, tener ilusión por equipos o grupos, por conseguir cosas.

3. Alegría. Incluye respuestas con el concepto de alegría, sonreír, felicidad, fusión de felicidad y sorpresa, optimismo.

4. Lo cotidiano, lo que da sentido a la vida. Incluye el concepto de lo cotidiano, el día a día, cada instante y al mismo tiempo ver algo nuevo en ello, lo que da sentido a la vida, lo que permite pasar de lo cotidiano a lo permanente.

5. Fuerza y Perseverancia. Incluye el concepto de fuerza para superar, para luchar, para lograr, para seguir adelante, para conseguir, en la constancia y para perseguir tus sueños.

6. Esperanza. Incluye el concepto de esperanza, creer, esperanza que lo imaginado se hace realidad, tener fe tras mil decepciones y estar convencido.

7. Capacidad y confianza en uno mismo. Incluye el concepto de sentirse capaz ante las adversidades; capaz para solucionar, para hacer realidad lo imaginado, tus sueños; capacidad y confianza en sí mismo, en creer que un sueño es realizable si te lo propones; confianza en lograr las cosas que parecen imposibles.

8. Ilusión por las personas. Hace referencia a personas cercanas y amadas como hijos, pareja, etc.

9. Incertidumbre. Hace referencia a la sorpresa, a la incertidumbre de si conseguirá o no lo propuesto, a ir a por un sueño aunque quizá no se cumpla.

10. Idea negativa. Esta categoría incluye las respuestas que definen y/o relacionan la ilusión con el concepto de falsa esperanza, estar fuera de la realidad, y mentira.


Dedica unos minutos a señalar con cuál de estas categorías te identificas más. ¿Para ti, la ilusión tiene que ver con…? Elige tres de ellas, te ayudará a entender qué te ocurre cuando te falta ilusión por algo y cómo solucionarlo.

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miércoles, 26 de agosto de 2015

Elegir entre “pararse a pensar” o “echar a andar”

http://bit.ly/1DMiPOe
Son muchas las personas que se sienten insatisfechas con lo que hacen, con su modo de vida, con su relación de pareja, etc. De entre todas ellas, son también muchas las que se sienten desorientadas y sin saber qué hacer para resolver esta situación, esto es, como si estuvieran en un callejón sin salida porque no ven por dónde tirar.

Con relación a este tipo de circunstancias, es frecuente leer artículos o post en los que se insiste sobre la importancia de tomarse un tiempo para determinar lo que se desea y a partir de aquí, trazar un plan para conseguirlo. Ya después, actuar. Estoy de acuerdo con ello, pero solo en parte.

Mi experiencia, personal y como coach, me dice que en ocasiones este proceso de reflexión conduce a incrementar la angustia aún más, paralizando o bloqueando a la persona. Las sensaciones pueden ser parecidas a: ¡no sé lo que quiero, me cuesta reconocer qué deseo exactamente y, por mucho que me siente a pensar, sigo sin aclararme! ¡Esto, me agobia!

Frente a la recomendación de “decide primero qué quieres; para luego actuar”, la vida nos muestra como en numerosas circunstancias son los actos concretos (las vivencias, los hechos,…) los que nos devuelven información de gran valor y utilidad para dilucidar qué es lo que realmente queremos. Es decir, es el actuar y no el “pensar” el que me ayuda a identificar mis preferencias, gustos o deseos.

En situaciones de bloqueo, el echar a andar, aún sin tener claro el camino a tomar, es el paso previo a la identificación del objetivo. Esas vivencias nos ayudan a experimentar y a probar si nos gusta o no, lo nuevo en lo que nos metemos. En definitiva, aprovechar las oportunidades de hacer cosas distintas, aunque no tengamos claro si es lo que queremos o no.

Lógicamente, hay que tomar las precauciones básicas necesarias para no cargar con consecuencias no deseadas, siendo prudentes con los “experimentos”. Eso sí, ser cautos no es incompatible con atreverse a probar.

Esa experiencia nos aporta el conocimiento de distintas realidades y nos ayuda a clarificar lo que deseamos. Por ello, lo ideal es encontrar el justo equilibrio entre reflexionar y actuar, entre pararse a pensar y arrancar a hacer. Cada circunstancia y periodo requerirá más de lo uno o de lo otro y, dependiendo de “nuestro momento vital”, será preferible darle prioridad a la reflexión o a la actuación.

http://bit.ly/1IYuXHT




domingo, 19 de julio de 2015

Buscar el cambio, aprovechar la oportunidad





Hace ya muchos veranos que me ocurrió lo siguiente. Volvía como todos los años al lugar en el que había veraneado desde pequeña y en el que conocía a mucha gente. El grupo de amigos/conocidos nos reencontrábamos después de doce meses y ese primer saludo estival siempre empezaba por un "¿Qué tal? ¿Cómo estás? ¿Cómo ha ido el invierno?" Las respuestas eran variadas, según quién y el momento vital, pero la mayoría respondía con algo que contar y compartir. 

Aquel verano la primera sorprendida fui yo. Mi respuesta era sencilla y llanamente vacía: "Bien, todo bien sin ninguna novedad, como siempre" Nada de interés, ni nada reseñable, nada había ocurrido aquel año, nada había cambiado. Incluso a mi misma me llamaba la atención mi respuesta y, por supuesto, esa realidad que yo no había percibido hasta ese instante.

No pasa nada, realmente no pasa nada porque nada cambie y todo siga igual, salvo que -como era mi caso en aquel momento- en tu vida haya bastantes cosas que no te gustan. Este es el tema: tener un montón de sueños, de ilusiones, de deseos y estar parada sin hacer nada por conseguirlos mientras ves como los años van pasando. Detrás de esta actitud..... está el miedo a equivocarnos, el temor a enfrentarnos a lo desconocido; en algunas ocasiones, el dar un paso en una dirección distinta a la esperada.

Aquel verano tome una decisión que no he olvidado hasta el día de hoy. Decidí vivir, luchar por lo que quería, aprovechar las oportunidades y tratar de que cada año algo "entrara" en mi vida, algún aprendizaje se quedara conmigo. Decidí tener algo que contar, no al mundo, sino a mi misma. Y así ha sido.

A veces, ese algo que ha cambiado es imperceptible para los demás. Pero yo sí lo veo y sé que ese paso más, en busca de mis ilusiones, está ahí, aunque solo lo perciba yo. Es más, ahora respondo en muchas ocasiones: "bien, todo bien, sin novedad" por el simple hecho de no entrar en detalles, pero yo se que en el fondo voy alcanzando mis pequeñas metas; y eso, me reconforta.

Y con esta actitud, no pasará nada el día que nada cambie porque las cosas estén bien como están. Es más, será un buen día si es que llega. Y si no llega... a seguir caminado.

He recordado esta experiencia al ver este vídeo. Espero que te guste y que decidas, tu también, salir de la zona de confort y aprovechar a vivir las oportunidades, a luchar por tus pasiones y a contártelo cada noche antes de acostarte.



martes, 7 de julio de 2015

¿Cómo reinventar una vida?




Richard J. Leider y Alan M. Webber, autores de “La vida reinventada. Descubre tus nuevas posibilidades”, nos presentan un viaje hacia el encuentro de la ilusión, un camino de seis fases que nos acercará a nuevas motivaciones. Es el “mapa de la vida reinventada”:

  • Reflexiona y haz pausas, para ser consciente de lo que está ocurriendo, para darte cuenta de cómo van cambiando las cosas.
  • Conecta, con tus amigos, la familia y entorno, para sentir su apoyo y aprender de sus consejos. La soledad es una buena compañera en numerosas ocasiones pero cuando toca reinventarse, tener compañeros de viaje es un importante apoyo.
  • Explora, poniendo en juego dos herramientas: la curiosidad y el valor. Sin descubrimiento no hay renovación, y en esa aventura la curiosidad es como el imán que nos pone en movimiento, en tanto que el valor nos ayuda a seguir, aceptando la incertidumbre como futuro.
  • Elige. Hay que priorizar, filtrando opciones y focalizando en las que mejor respondan a nuestros objetivos. Importante en esta fase: saber qué es lo que quieres conseguir y asumir el riesgo derivado de la elección que hagamos.
  • Vuelve a hacer el equipaje, es decir, determina qué te será útil en el viaje y de qué puedes prescindir, a fin de salir ligero y sin que viejas rémoras nos pesen. El cambio de itinerario requerirá nuevas capacidades, habilidades, etc., ¡no dudes en hacerte con ellas!
  • Actúa: da el primer paso, comienza a construir el cambio. Es importante vivir bajo la premisa de la “acción” desde el primer momento, aunque no se tenga claro hacia dónde ir y tampoco se tengan muchas ganas. Las ganas llegan según se va haciendo, las ganas se alimentan de acción, de ahí la importancia de ponerse en camino para ir “recargando las pilas”, para ir encontrando ilusión por un nuevo proyecto.
¿Estas fases son secuenciales? No, en absoluto, a veces se darán en este orden, pero en muchas ocasiones el viaje seguirá un proceso distinto, en el que incluso se volverá hacia atrás. La esencia está en sentir cómo la vida se va reorientando, cómo se van descubriendo nuevas formas de estar en este mundo.

¿Hay alguna más importante que otra? Sí y no. Depende del momento que tú estés viviendo tendrá más presencia y más interés alguna de esas fases, en tanto que otras resulten más secundarias. Es muy probable que con un mínimo de reflexión detectes cuál o cuáles son las etapas en las que te encuentras actualmente.

¿Se tienen que dar por separado? No necesariamente, es más, no es extraño que pasos como el de “parar” (reflexionar y hacer una pausa) y “actuar” se presentes de manera simultánea, aunque parezcan antagónicos. Una de las acciones más importantes a la hora de reinventarnos es la de observar qué ocurre dentro y fuera de uno mismo, y esa acción de observación debe hacerse desde la quietud y la calma.

Ser consciente de en qué momento estoy, esto es lo realmente importante. Y respetar ese momento, pues cada etapa exige un tiempo y un espacio en nuestra vida. Tratar de ganar la reorientación en tres días es lo que realmente puede pasarnos una seria factura. Abordar con prisas ese proceso de cambio, sin reflexionar, sin priorizar, sin ser conscientes de las elecciones que hacemos, es tan peligroso como el no actuar y quedarnos bloqueados.




La vida solo es posible reinventada
Me gustó esta frase del poema Reinvenção de Cecília Meireles  y la imagen de Anna Cunha



martes, 16 de junio de 2015

Cuestiones emocionales sobre el uso del verbo "ser"




Hace unos días presencié la tensa charla que mantuvieron dos de mis amigas. La razón: lo que empezó siendo un intento por aclarar los desencuentros que surgían a menudo entre ellas, se convirtió en un debate que no llegó a ningún sitio, con el consiguiente malestar. La conversación giraba en torno a los “por qué” que causaban esos problemas y esas diferencias. Y, en esa comunicación, el verbo “ser ocupó un importante protagonismo. Un protagonismo tal, que limitó seriamente las opciones de acuerdo y reencuentro.

De haberse utilizado durante el debate otros verbos, como los de acción (estuviste, dijiste, miraste, no llamaste…) o los de ánimo (reíste, lloraste, te entristeciste…), el conflicto habría estado más cerca de solucionarse. ¿Por qué? Porque el verbo “ser” conduce a generalizaciones, abstracciones, ambigüedades y, lo que es peor, a atacar la esencia de una persona, su identidad, y a otorgarle atributos negativos. Lógicamente, esto lleva a incrementar la tensión en una discusión.

Quizá algunos os preguntareis ¿Realmente ocurre esto con el verbo “ser”? ¿Influye tanto la mayor o menor utilización de términos tan coloquiales como “soy, no soy, eres, no eres”…? ¿Qué impacto tiene sobre una discusión su uso o no uso?

martes, 26 de mayo de 2015

Crea tu primer punto





Me encanta este cuento, y no solo por cómo maneja el asunto de la autoestima, la motivación y la creatividad sino porque ejemplifica algo que a menudo nos ocurre, el quedarnos parados o bloqueados ante una dificultad. 

¿Te ha pasado alguna vez algo de esto?... querer presentar una idea y no tener ninguna, abordar por decimoctava vez un problema sin saber por dónde tirar, sentarte delante de un papel sin que venga una palabra a la cabeza, sentirte parado ante una encrucijada de caminos sin que encuentres el menor indicio de por dónde tirar, enfrentarte con hastío y aburrimiento al mismo trabajo de siempre sin ver una luz ni una salida … podría seguir poniendo ejemplos. En definitiva, lo que se plantea es el tener que decidir o hacer algo para resolver una situación y no lograr dar ningún paso, bueno sí: el de mirar el problema y solo mirarlo, hasta obsesionarnos.

¿Las razones de por qué actuamos así? … pueden ser muchas: miedo, inseguridad, desmotivación, etc. Partiendo de que cada caso es individual, sus consecuencias son que la persona se siente bloqueada y sin capacidad de acción.

Es una situación bien parecida a lo que le pasa al niño del cuento. No se le ocurre qué dibujar y se enfrenta a un papel vacío para, únicamente, conseguir enojarse. Nuestro protagonista tuvo suerte, ya que hubo alguien a su lado que supo mostrarle el camino para romper su bloqueo: hacer algo, dar un primer paso y construir con ese paso, algo importante por pequeño que sea.

El cuento representa una realidad que podemos aplicar a nuestra vida. En mi experiencia como orientadora de personas que están en desempleo, trabajo con frecuencia situaciones personales análogas a la de esta historia: desempleados que hace tiempo se quedaron “parados” ante su búsqueda de empleo. Empezaron con fuerza y entusiasmo pero después de un tiempo de no conseguir buenos resultados, entraron en un periodo de desencanto que conduce a no saber que más hacer. Lo mismo puede ocurrir cuando buscamos una reorientación de nuestra carrera profesional,  o pasamos por una situación de crisis o un deseo de cambio: nos perpetuamos en ese trabajo que no queremos, viendo cómo pasa el tiempo y nada cambia.

Las opciones para salir de esta “parálisis” son diversas pero, sin duda, la cuestión clave es la de “echar a andar”, hacerlo con cualquier acción por pequeña y/o sencilla que sea.

Crea un punto, por modesto que resulte, esto es: haz algo, lo que sea, algo que te ponga en movimiento y que te lleve a un segundo paso. Una llamada de teléfono, asistir a una charla, quedar con alguien, apuntarte a… cualquier cosa que te saque de la cuneta y te ponga de nuevo en el camino.

Haz ese esfuerzo aunque en este momento te resulte difícil. Te merecerá la pena. Y no juzgues si es poco o mucho, grande o pequeño, importante o banal, ¡es tu punto! ese que te va a llevar a hacer más puntos en diferentes colores y tamaños. Y el que, después de un periodo de tiempo y esfuerzo “haciendo puntos”, te abrirá las puertas a tu propio reconocimiento y al de los demás.

Coge el lápiz y no lo pienses mucho, crea tu primer punto, el primero de una serie de puntos. En ti está la decisión de hacer los cambios que mejoren tu vida.



lunes, 18 de mayo de 2015

LA DECLARACIÓN DE AUTOESTIMA DE VIRGINIA SATIR



Virginia satir

Yo soy yo.

En el mundo entero no hay nadie que sea exactamente como yo.

Hay personas que tienen cosas que se me parecen, pero nadie llega a ser exactamente como yo. Por lo tanto, todo lo que sale de mí es auténticamente mío porque solo yo lo elegí.

Soy dueña de todo lo que me constituye: mi cuerpo y todo lo que mi cuerpo hace, mi mente y con ella todos mis pensamientos e ideas, mis ojos y también las imágenes de todo lo que ellos ven, mis sentimientos, sean los que fueren (enfado, júbilo, frustración, amor, desilusión, entusiasmo); mi boca y todas las palabras que de ella salen (corteses, dulces o ásperas, correctas o incorrectas), mi voz, áspera o suave, y todas mis acciones, ya se dirijan a otros o a mí misma.

Soy dueña de mis propias fantasías, de mis sueños, mis esperanzas y mis miedos. Son míos todos mis triunfos y mis éxitos, mis fallos y mis errores.

Como soy dueña de todo lo que hay en mí, puedo relacionarme íntimamente conmigo misma. Al hacerlo, puedo amarme y ser amiga de todo lo que hay en mí. Entonces puedo trabajar toda yo, sin reserva, para mi mejor interés.

Sé que en mí hay aspectos que no entiendo, y otros que no conozco, pero mientras me acepte y me quiera puedo, con ánimo valiente y esperanzado, buscar las soluciones a los enigmas y las maneras de saber más cosas de mí misma.

Todo lo que miro y digo, cualquier cosa que exprese y haga, y todo aquello que piense y sienta en un momento dado, soy yo. Todo esto es auténtico y representa dónde estoy en ese momento del tiempo.

Cuando más adelante evoque qué aspecto tenía y cómo hablaba, lo que decía y lo que hacía, cómo pensaba y sentía, algunas partes pueden parecerme fuera de lugar. Puedo descartar lo que no me viene bien y conservar lo que me parezca adecuado, e inventarme algo nuevo que reemplace a lo que haya descartado.

Puedo ver, oír, sentir, decir y hacer. Tengo los recursos para sobrevivir, para estar próxima a los demás, para ser productiva, para encontrar sentido y orden en el mundo de las personas y las cosas que existen fuera de mí.

Soy mi propia dueña, y por lo tanto puedo hacerme a mí misma.

Soy yo, y estoy bien tal como soy.



Virginia Satir (1916-1988) fue una terapeuta norteamericana, especializada en la intervención familiar sistémica. Su trabajo se ha basado en la importancia de la comunicación y el auto-conocimiento, siendo la autoestima el fin a buscar. Entre sus principios, resalta su confianza en la persona como agente de cambio, es decir, su convicción de que todos estamos capacitados para crecer y para abordar las transformaciones necesarias que la vida nos demanda.


miércoles, 29 de abril de 2015

Él era yo




Hoy traigo una sencilla historia, cargada de mensaje. Es un cuento de Peter H. Reynolds que nos habla de ese niño que llevamos dentro. Nos recuerda cómo se siente y qué desea. Nos invita a reflexionar sobre cómo le tratamos, cómo le atendemos; en definitiva, sobre qué relación tenemos con nuestro niño interior, el yo más auténtico y genuino.


martes, 21 de abril de 2015

Dónde pongo la atención


http://bit.ly/1yK4vDl


Dos lobos

Un viejo indio estaba hablando con su nieto y le decía: “Me siento como si tuviera dos lobos peleando en mi corazón. Uno de los dos es un lobo gris, enojado, violento y vengador. El otro es un lobo blanco lleno de amor y compasión.”

Y el nieto preguntó: “Abuelo, dime: ¿Cuál de los dos lobos ganará la pelea en tu corazón?”

A lo que el abuelo contestó: “Aquel que yo alimente.” 

Hoy te traigo dos historias que ponen el acento en cómo creamos la realidad que nos rodea, en el poder generador de la atención, en nuestra capacidad para alimentar ciertos sentimientos cuando hacemos foco sobre ellos.

A veces, esos sentimientos son positivos, pero otras muchas no lo son tantos, esclavizándonos y condenándonos a vivir bajo la tristeza, la envidia, la culpa, etc. ¿Qué pasa cuando decido qué sentimiento alimentar? ¿Qué cambia en mi vida si tomo conciencia de que yo tengo ese poder, esa capacidad? 



Una historieta popular del Cercano Oriente cuenta que un joven llegó al borde de un oasis contiguo a un pueblo y acercándose a un anciano le preguntó:


   ¿Qué clase de personas viven en este lugar?
   ¿Qué clase de personas vive en el lugar de donde tú vienes?, preguntó a su vez el anciano.
   Oh, un grupo de egoístas y malvados, replicó el joven, estoy encantado de haberme ido de allí.

A lo cual el anciano contestó: Lo mismo vas a encontrar aquí.

Ese mismo día otro joven se acercó a beber agua al oasis y viendo al anciano, preguntó: ¿Qué clase de personas vive en este lugar?

El viejo respondió con la misma pregunta:

   ¿Qué clase de personas vive en el lugar de donde tú vienes?
   Un magnífico grupo de personas, honestas, amigables, hospitalarias, me duele mucho haberlos dejado.
   Lo mismo encontrarás aquí, respondió el anciano.

Un hombre que había oído ambas conversaciones preguntó al viejo: ¿Cómo es posible dar dos respuestas diferentes a la misma pregunta?

A lo cual el viejo respondió: Cada cual lleva en su corazón el medio ambiente donde vive. Aquel que no encontró nada nuevo en los lugares donde estuvo no podrá encontrar otra cosa aquí. Aquel que encontró amigos allá, podrá encontrar también amigos aquí, porque, a decir verdad, tu actitud mental es lo único en tu vida sobre lo cual puedes mantener control absoluto.

Siempre que tengas una actitud positiva hallarás la verdadera riqueza de la vida. Si miras dentro de ti sabrás que posees una gran fortaleza para entregar y para descubrir todas las cosas buenas en los demás. ¡Qué siempre encuentres un oasis de paz!